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Originalmente publicado by marielaquintero @ Thursday, Sep. 13, 2012 – 12:45:57 am
La ola soy yo...
La ola soy yo…
Recientemente tuve un episodio de estrés. Perdí momentáneamente la paz, la sensación de seguridad, la capacidad de asimilar las cosas positivas de mi vida…por un momento olvidé cómo agradecer. De pronto todo se puso obscuro. Fue como si hubiera estado parada frente a una playa y una ola gigante me hubiera tomado por sorpresa. Sabía con toda certeza que saldría con la marea y que estaría a salvo, pero mientras estuve bajo el agua le sensación fue muy “real” y poderosa.
No me resistí. Solo mantuve la calma todo lo que pude. Sabía que saldría a flote. El estrés puede sentirse como una fuerza “aplastante” que me hace sentir desorientada y perdida. Es como si el ataque hubiera venido de dentro mío y por eso no pude darme cuenta de dónde y en qué momento golpearía la ola. He definido el estrés como un “bully”. Es la voz interior que me grita mandatos frenéticos de lo que no soy, de lo que no he hecho, de lo que me falta… Es burlón, imprudente y hará lo que sea por ser escuchado. El antídoto para controlar a este bully, es el amor propio. Un diálogo interno amoroso puede darle la atención necesaria a este rebelde y hacer las paces con él. Como todo rebelde, requiere atención. Cuando se ponga ruidoso de nuevo, me detendré a escuchar lo que quiere decirme. Creo que podemos aprender algo muy valioso el uno del otro. Creo que es una parte de mi que está en la sombra, y me buscaré iluminarlo para ver qué regalo tiene oculto para mí. Talvez son creencias sobre lo que debo ser o hacer, que ya no sirven y necesitan ir a la basura. Un episodio de estrés también tiene efectos secundarios positivos cuando decido encontrarlos. Ahora que veo su naturaleza traicionera, sé que puedo fortalecerme amándome y aceptándome incondicionalmente, para no creerle cuando venga a decirme mentiras como que no soy suficiente y no sirvo para nada. Ahora sé que puedo hacer frente a su abrumadora presencia y salir triunfante porque el estrés no me define. Soy libre. Es cuestión de perspectiva. Ahora sé que la ola soy yo. El estrés es un vaso de agua impregnado con mal humor. Salmo 27:1 “El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida;¿de quién he de atemorizarme?”