Porque lo que obtendré son más razones para ser paciente.  Mejor pido GRATITUD para obtener razones por las cuales ser agradecida.  Mi reflexión de hoy se trata de hacer una pausa para tomar consciencia de lo mucho que tenemos para agradecer, aún cuando los días transcurren con tanta prisa y tantas exigencias de tantas fuentes (personas, cosas, ideas, trabajo, etc). A veces pensamos que las cosas no avanzan porque nosotros no somos suficientemente buenos para hacer que las cosas sucedan. A veces pensamos que otros tienen la culpa de que no veamos el fruto de nuestros esfuerzos. La verdad es que ninguna de las dos posturas nos devuelven la capacidad de actuar con nuestro poder.

No puedo cambiar a nadie, solamente a mí. No tiene sentido pedir paciencia para poder soportar cómo son otros o las cosas, mejor seamos pacientes con nosotros mismos y observémonos cómo delegamos nuestra paz en las manos y las emociones de las cosas y las personas fuera de nosotros. Al ser capaces de ver eso, tendremos toda la paciencia que necesitamos porque empezamos a ver la vida en función de nuestro propio crecimiento, a los “infractores” en función de lo que necesitamos optimizar en nosotros.

Las cosas suceden como suceden. La gente es como es. Yo soy como elijo ser tal y como soy, a mi tiempo y mi ritmo. Me tengo paciencia en mi proceso de auto creación. Y por poderme aceptar y amar a pesar de la confusión del mundo, tengo gratitud.

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